En esta ocasión quiero platicar con ustedes sobre un par de películas que considero que gracias a la integración de música en los momentos edecuados logran tocar ciertas fibras que hacen que se queden en la mente. Se trata de los musicales La La Land y The Greatest Showman en los que participaron Justin Hurwitz, Benj Pasek y Justin Paul quienes desde el departamento musical lograron transmitir esas emociones de las que estamos hechos y nos definen. Me gustaría empezar con La La Land, espero que les haya gustado y emocionado tanto como a mí. Creo que muchos coincidirán conmigo en que es una obra de arte, es una película muy bien lograda y por eso recibió diversos premios, incluyendo su música. Es durante la historia que, a través de esas piezas musicales, nos vamos involucrando en una historia de amor entre 2 personajes que al final no pudieron estar juntos. ¿Cierto? o mejor dicho, ¿decidieron no estar juntos? ¿Y se trata del amor entre 2 personas o del amor de cada uno con su carrera? Bueno, de eso estaremos platicando.

Aquí es donde empezamos con lo interesante y lo que nos deja una película, la reflexión, el análisis ¿y por qué no? un crecimiento como resultado de lo anterior. ¿De qué trata la película? Son dos personas, un pianista y una actriz, que se conocen mientras cada uno esta buscando el éxito en sus carreras y se enamoran. Hasta ahí suena todo bonito. Pero qué tal cuando ese futuro juntos no coincide con el éxito profesional que cada uno busca. ¿Qué haces? ¿Qué haríamos la mayoría de nosotros? ¿Qué pasa en nuestras cabezas cuando nos enamoramos? Cuando nos comprometemos. ¡Nos volvemos locos! Estamos hablando de cuando conocemos a esa persona que creemos que es la indicada y, en el mejor de los casos, ella cree que también somos los indicados. Si no es así, ya desde ahí “se nos empieza a complicar el panorama». Por ahora supongamos que mágicamente somos los indicados. Pero ¿no sucede lo mismo con nuestra carrera? como es el caso de la película. Nos enamoramos de eso que queremos hacer y nos comprometemos a prepararnos para ser lo mejor que podemos en eso y que sea perfecto alineado con nuestra visión ya que es algo nuestro, somos nosotros a través de nuestra obra. ¿Qué pasa entonces? Pues lo que pasa comúnmente, por alguna extraña razón dejamos que se enfríe el entusiasmo y hacemos lo que consideramos menos arriesgado, lo que nos mantiene dentro de nuestra área de confort y que «creemos» que es lo correcto. Muy probablemente sería decirle a nuestros sueños “Ya será en la siguiente vida” o “Tal vez eso no era para mí”. Pero no los personajes de La La Land. Ellos, con todo el dolor de su corazón y después de un desafortunado disgusto, deciden recorrer sus caminos por separado y tiempo después se reencuentran de forma inesperada y fugaz solo para ver que encontraron el éxito que buscaban pero de forma separada. Y están bien, están en paz y, aunque probablemente siguen siendo el amor de sus vidas el uno del otro, están muy bien por caminos separados. 

The Greatest Showman
Charity Barnum (Michelle Williams) y P.T. Barnum (Hugh Jackman – The Greatest Showman (2017)

¿Será que tenían que vivir esa separación, ese sufrimiento para conseguir lo que buscaban? O como en The Greatest Showman ¿P.T. Barnum tenía que sentir la humillación de no tener nada para buscar ser alguien y tener algo? ¿Tenía que escuchar a su suegro decirle que no valía nada y siempre sería un fracasado para no serlo? Una vez que había conseguido el éxito, ¿tenía que perderlo todo en un incendio y en un escándalo de prensa para recordar el origen de su inspiración? ¿Para entonces poder recordar por quién había construido todo?

Hay escritores como Laín García Calvo, uno de los más jóvenes y apasionados autores en la actualidad sobre superación personal, que dicen que tienes que tocar fondo, tienes que sufrir una pérdida muy fuerte o tragedia para que digas ¡NO MÁS, HASTA AQUÍ! y entonces hagas ese cambio que necesitas para ser quien realmente eres. Antes de eso prácticamente es imposible. Y no es crítica ni mucho menos pero no estoy de acuerdo.  No me mal entiendan tampoco, no soy ni pretendo ser un experto para decir si es cierto o no. Simplemente yo no estoy de acuerdo. De hecho, soy seguidor de Laín, de su saga “La Voz de tu Alma” y fan de su filosofía de vida. Solo que no estoy de acuerdo en ese detalle. Yo creo que se trata de los momentos donde aflora nuestra intuición para mantenernos inspirados y entonces comprometernos. Así como cuando nos comprometimos con nuestra pareja, ese compromiso que intentamos honrar cada día porque fue una decisión que nosotros tomamos. Nadie nos obligó, nosotros lo decidimos. (¿Verdad que así fue?) Pues de la misma manera cuando estamos inspirados y nos comprometemos ya sea con nuestra pareja, con nuestros sueños o con nuestra carrera. Es lo que significa un matrimonio; es el resultado de un enamoramiento y no un papel, un contrato o incluso un sacramento. Va más allá. Por lo tanto, no necesitamos del sufrimiento extremo para reaccionar. No necesitamos tocar fondo para darnos cuenta de que vamos en caída libre si es que ese es el caso. Podemos, y yo diría debemos, ser conscientes y decidir, hacernos una promesa, tal vez la promesa más importante que hagamos en nuestra vida; una promesa a nosotros mismos y comprometernos con nuestra misión, enamorarnos de nuestra misión o de las diferentes misiones que cada uno tengamos. Todo eso es una decisión y nosotros podemos decidir hacerlo o no y esperar a que algo nos suceda, a que algo nos haga reaccionar y no tengamos de otra. Pero no solo eso, esa decisión tampoco tiene que excluir una u otra opción. Como lo vemos al final de La La Land, en ese encuentro en Seb’s, donde mientras Sebastian toca el piano se nos ilustra su vida en caso de que sí hubieran decidido caminar juntos a manera de epílogo de la obra. Algo bastante bueno pero sin el brillo e impacto que lograron por separado. Y lo siento pero… tampoco estoy de acuerdo. Tenemos que acostumbrarnos a no elegir sino a comprometernos y claro que nos podemos comprometer con ambas cosas. “¡Soy feliz o exitoso?” Ambas. “¿Estoy con mi pareja o con mi trabajo?” ¡Ambas! “¿Estoy con mis hijos o termino este trabajo? ¡¡Ambas!! 

Cuando estás enamorado y comprometido se nota. – Hugh Jackman ensayando junto con el equipo para The Greatest Showman.

Nosotros somos capaces de conseguir cualquier cosa que nos propongamos y no solo en singular. Podemos conseguir TODO lo que nos propongamos. Es cuestión de mantenernos inspirados y comprometidos con lo que decidimos. Así no hay pretextos. Tampoco tenemos que esperar a que alguna desgracia nos ocurra. No debemos esperar a que nos pasen cosas, debemos hacer que las cosas pasen, hacer que ocurra lo que queremos. No por nada decía Abraham Lincoln que la mejor forma de predecir el futuro es creándolo. Existe un dilema sobre qué es mejor: ¿hacer lo que amas o amar lo que haces? y piénsenlo por un momento… mi sugerencia es empezar amando lo que haces, será más fácil empezando de esa forma. Y cuando menos se den cuenta estarán haciendo lo que aman. ¡Enamórense de lo que los haga feliz y comprométanse sin reservas! Y entonces podremos, así como Hugh Jackman personificando a P.T. Barnum, decirnos a nosotros mismos que eso que ha estado durmiendo y  esperando hasta mañana para manifestarse decidimos que inicie ahora mismo, «From now on».


No olviden dejar sus comentarios abajo platicándome si vieron las películas y si les gustaron. Tal vez encontraron otros puntos de reflexión importantes para compartir. Será un placer leerlos. Si les gusta el punto de vista que les presento no olviden compartir este texto con sus amigos a través de sus redes sociales.  ¡Hasta pronto!


HÉCTOR VEYTIA PICHARDO

Tech Consultant | Biz Dev | Cool Hunter

Ice Figure Skating & Hockey dad. Soñador práctico. High Performer en proceso. Buscador profundo con la fe puesta en expectavivas exitosas.

Referencias.

Filmografía:
La La Land (título original – 2016)
The Greatest Showman (título original – 2017)

Bibliografía:
La Voz de tu Alma– (español, 2013) por Laín García Calvo